Sobre la obra de János Nádasdy
El artista nacido en 1939 en Hungría, abandonó su país después del fallido levantamiento en 1956. Comenzó una odisea que lo llevó por medio mundo, hasta Montevideo/Uruguay, donde continuó sus estudios iniciados en Budapest, en la Escuela Superior de Bellas Artes. Debido a los disturbios políticos y sociales, abandona Sudamérica y regresa de nuevo a Europa en 1962. Se instaló en la capital de Baja Sajonia, donde terminó sus estudios de pintura libre y artes gráficas en la Escuela de Arte y donde aún hoy, Nádasdy sigue viviendo y trabajando.
Detrás de este currículum muy resumido aparece una biografía, en la que la vocación por el arte le motivó de manera determinante. Asimismo es también una biografía, en la que la política cambió la vida de forma decisiva, causando conflictivos sucesos internos, que determinan la opinión y las acciones del artista hasta la fecha. Un artista de esta generación y con este currículum poco sirve como seguidor del "l'art pour l'art", como representante de una práctica de arte lúdico que renuncia a la implicación social o ética, y que a menudo sólo se contenta entrelazando y variando elementos de estilo históricos del arte. Al contrario, Nádasdy trabaja en la tradición de aquella responsabilidad social del arte en la que una y otra vez se hace visible el compromiso con las personas y la comunidad, y que también se hace visible en los medios creativos y las posibilidades de un arte que en su caso abarca desde el grabado hasta objetos y acciones, pasando por la pintura.
La creencia de que el arte tiene que unirse con la vida, aunque de una manera sutil y subversiva, coloca a Nádasdy en una tradición artística de la época moderna que se extiende desde Schwitters a Beuys. Especialmente el “artista Merz" ["Merz" = palabra dadaísta creada por Schwitters] se convierte para el húngaro en Hannover en la figura del impulsor de acciones artísticas propias, en las que no sólo mantiene despierta la memoria de Schwitters, sino en cuya ciudad natal realmente despierta la conciencia sobre la importancia de este dadaísta hannoveriano. Con sus espectaculares acciones de limpieza del río Leine en los años 1977, '80, '87 y '90 y la compresión de los allí recuperados "objets trouvés" en una escultura (ubicada "Am Hohen Ufer") ha erigido un monumento al artista hannoveriano. Al igual que el monumento "Schwitters" de Nádasdy no sólo quiere hacer trabajo de memoria, sino que también tiene un fondo ecológicamente crítico al consumo, Schwitters entendía su programa "Merz" siempre como un concepto de inmunización en contra de cualquier apropiación que aliene a los individuos. Fue un programa controvertido no sólo en su tiempo.
Con frecuencia János Nádasdy trabaja como "identificador de huellas". Pero no en el sentido moderno, sino más bien como un arqueólogo moderno del arte, cuya anamnesia trata de reconstruir las líneas tradicionales, que componen finalmente la imagen de la modernidad en la topografía concreta de una ciudad como Hannover. En este sentido hay que entender la "Acción Kaiserwetter" de Nádasdy en 1990, una acción de limpieza del río Leine en memoria de Karl Jakob Hirsch. Este escritor y artista nacido en Hannover en 1892, ha escrito con su novela "Kaiserwetter" ["Sol Imperial": La novela se desarrolla en la época del Imperio alemán en la ciudad de Hannover, un poco antes de la Primera Guerra Mundial.] el único libro con "el rango de la literatura universal sobre Hannover" (Hans Mayer) comprometido con el expresionismo. El redescubrimiento de este artista en los años 80 y la consiguiente reedición de sus libros se deben en gran parte a la espectacular acción artística de Nádasdy.
También sus “cuadros de búnkeres” tienen que ver con la identificación de huellas y su arqueología de la Edad Moderna. El artista está lejos de querer contribuir solamente con trabajo de memoria orientado en los hechos históricos y mantener viva la memoria de los muros del Atlántico y del Mar del Norte creados por la Wehrmacht alemana [el ejército alemán de la época de 1935 a 1946]. En 1973 descubrió tales construcciones de refugios antiaéreos por primera vez durante unas vacaciones en la costa oeste de Dinamarca. Allí mismo crea unos bocetos en acuarela que le servían como modelo para sus “paisajes búnker”. Aquí, el sujeto experimenta al final una dimensión, que aumenta metafóricamente la imagen real del búnker. La perspectiva del artista ofrece al espectador lecturas que permiten tanto la asociación visual como la analogía psicológica, la metáfora mítica o la referencia actual a estados de ánimo político-sociales. El motivo del búnker aborda como ningún otro la ambivalencia entre protección y amenaza, así como entre la vida y la muerte. La carcasa protectora se convierte en una trampa, conduce al aislamiento, la soledad y la aniquilación. Al final, lo acogedor se convierte en tumba, la auto-referencia radical se dirige en última instancia contra el ser.
El artista trabaja posteriormente en el “ciclo de los búnkeres” con sus propias fotografías hechas durante sus repetidas visitas a Dinamarca y a la Bretaña. Los coloca en la malla y utiliza los motivos de distintas formas. A veces los tremendamente pesados bloques de hormigón, lavados de las dunas, se parecen a monstruos entumecidos y tecnoides, a sarcófagos que se encuentran completamente fuera de lugar, delante de un magnífico paisaje costero. A veces los ritma a través de la composición y los obliga a un orden en serie, de modo que uno cree poder verlos marchar: La rebelión de las cosas. Por las perspectivas que elige, el artista acentúa el carácter ya en sí mismo constructivo de los búnkeres, para colocarlos de una manera efectiva en el cuadro. Vistas frontales extremas, visiones conjuntas, brechas, intersecciones, y contrastes claro-oscuros dan a sus cuadros plasticidad y nitidez. A pesar de que concentra su proceder en la superficie, precisamente por ello sus trabajos ganan una profundidad con efecto de laberinto.
Nádasdy crea sus “cuadros de búnkeres” en técnicas de artes gráficas mixtas. En los soportes utilizados, la mayoría de las veces grueso cartón de tina, previamente imprimados y tratados con color y otros materiales, se imprimen tanto con las técnicas de litografía y serigrafía veinte o más capas, una encima de la otra, con un color transparente como pastoso. De las innumerables posibilidades de la mezcla de colores, el artista finalmente consigue la típica tonalidad porosa del hormigón y de la corrosión. Entre los diferentes grises y marrones, a Nádasdy le gusta colocar un tono de color azul puro, azul marino o azul real, que no sólo acentúa el pintoresco tira y afloja en el cuadro, sino que también sugiere una sensación de espacio y de paisaje.
Desde mediados de los años 90, el artista trabaja en sus "pinturas negras". Mobiliario y enseres domésticos, aparatos de radio y de televisión que aún funcionan, cables, herramientas, discos, pinceles, libros, cajas de pintura: Nádasdy los coloca, aparentemente al azar, en un contexto de composición. Sobre estos monumentos conmemorativos de la vida cotidiana moderna, vierte una gruesa capa de betún caliente. Las huellas aleatorias de la superficie negra, brillante y reflectante se encuentran en un contraste cautivador con el casi perfecto orden de la composición. Los cuadros en relieve de materiales dan la impresión de escenarios contemporáneos. La interacción dialéctica entre la apariencia visible y el significado intencionado como planteamiento, dan una nota cautivadora a estos trabajos.
Nádasdy se ve como un artista que, con una pasión por el experimento formal, responde críticamente al mundo como él lo entiende, en su insensibilidad frente a su propia tradición o en su ciega insensatez en el trato con sus propios recursos. Eso mismo es precisamente lo que quiso documentar también con su gran escultura "Waldfrieden 2000" ["Paz del bosque 2000"], con motivo del congreso de la Asociación Forestal de toda Alemania en 1990, frente al Centro de Congresos de Hannover. El escándalo en torno a su retirada y su descalificación como un "montón de basura" demuestran la poca importancia que tiene el concepto de arte ampliado por Schwitters en la conciencia de algunos políticos municipales. Desde esta perspectiva, la lucha de Nádasdy por el reconocimiento de Schwitters en su ciudad natal, un esfuerzo que al final por lo menos fue compensado con el nombramiento del cruce de las calles delante del Museo "Sprengel" en Kurt-Schwitters-Platz [Plaza Kurt Schwitters] en 1979. Mirando hacia atrás, parece un alegato para si mismo. Por iniciativa de Gerhard Schröder [Presidente del Estado Federado de Baja Sajonia de 1990 a 1998 y Canciller de la República Federal de Alemania de 1998 a 2005], la escultura destruida finalmente fue reconstruida en 1991 delante del Ministerio de Ciencia y Cultura de la Baja Sajonia.*
Michael Stoeber
* (La gran escultura "Waldfrieden 2000, 1991" [Paz del bosque 2000, 1991"] delante del Ministerio de Ciencia y Cultura de la Baja Sajonia estaba hecha de troncos de árboles y cubos de chatarra. El concepto original, en el que los troncos se iban a pudrir lentamente y sólo quedaría la construcción de chatarra, no pudo mantenerse por razones de seguridad (los troncos habían empezado a quebrarse). En 2004, la escultura fue desmontada y reconstruida en 2006 en la zona del Colegio de Hannover/Instituto de Enseñanza Media Nocturno en Hannover-Döhren, con el apoyo de Ludolf Baucke. (La redacción)
Traducción del alemán por Sylvia Fernández Castaneda