GROSS, Arnold
artista gráfico
(Torda [Turda, ROM], 25 de noviembre de 1929)
1953: Escuela Superior Húngara de Bellas Artes, sus maestros: Gyula Hincz, György Kádár, György Konecsni y Károly Koffán. Ganó dos veces el premio de la Bienal de Cracovia; 1955 y 1967: Premio Munkácsy; 1987: nombrado “artista emérito”; 1995: Premio Kossuth. Huyó desde Rumanía a Hungría en 1947. Comenzó sus estudios siendo muy joven en la Escuela Superior de Bellas Artes. Junto a sus maestros le influyó mucho su amigo Béla Kondor y también Vladimir Szabó. Siguiendo las huellas de su padre, que fue pintor y profesor de dibujo en Transilvania, él también empezó su carrera profesional como pintor. Sus primeras acuarelas dan testimonio de su talento excepcional y de su don en cuanto a composición y color. Durante sus años de estudiante examinó con profundidad los grabados de los maestros antiguos, sobre todo de Rembrandt y Durero, del Museo de Bellas Artes de Budapest y él mismo también empezó a practicar el género. Como consecuencia, las obras de Gross se caracterizan por unos conocimientos técnicos excepcionales, líneas delicadas, composiciones unitarias y nitidez conceptual y formal. En los años 1950 desarrolló su estilo particular que no se puede confundir con ningún otro. El arte de Gross se basa en una completa innovación del grabado en cobre. Las anteriores obras monótonas en blanco y negro fueron sustituidas por trabajos dotados de los colores del arco iris, dinámicos y que transmitían tranquilidad y harmonía. En sus grabados no queda libre ni el más mínimo espacio, las láminas se pueblan de las ciudades y habitantes de su mundo de hadas. Desde los elementos reales crea un mundo irreal, más allá de lo surrealista. Su mundo construido a partir de fragmentos reales, parecido a menudo a una visión, es casi grotesco a pesar de no haber ninguna figura distorsionado o deforme. La inseguridad en cuanto a la definición de su estilo se deriva de la composición inusual. Su lenguaje simbólico es particular, no se puede descifrar ni con la lectura medieval, ni con los códigos conocidos. Para entender el enigma hay que conocer la obra completa, en cuya contemplación el espectador no se siente confundido en ningún momento. En la obra de Gross todo es lo que parece ser: el árbol es árbol, el jardín es jardín y el duende es duende. El hacinamiento aparente de los cuadros no es desconcertante, las hojas recuerdan más bien un árbol de Navidad, no es casual que Miklós Szentkuthy haya denominado el arte de Gross como “opus de árbol de Navidad”. Todo esto es posible gracias a la composición compacta y a la especial coherencia interior, casi orgánica. Imprime las hojas ricamente ilustradas con colorido monocromo o policromo, para después completarlo a mano. Entre los grandes antecesores esta técnica fue utilizada por William Blake. Temáticamente sus obras se pueden clasificar en nueve categorías: paisajes, árboles, flores, jardines, paisajes urbanos, estudios, arte, láminas conmemorativas y las denominadas composiciones clásicas, a las que pertenecen los grabados en cobre más conocidos, más populares y ya convertidos casi en clásicos. Los paisajes y los árboles son continuadores de las tradiciones de Rembrandt. Sin embargo, en el paisaje, inmóvil y transmisor de la paz eterna, aparecen las figuras delicadísimas de las hadas, a veces en el cielo, otras en la lejanía. Los árboles de Gross se pueden denominar casi como cuadros de meditación. Entre los pliegues de su corteza milenaria descansa una sabiduría superior a tiempo y a este mundo. Las flores se convierten ya en muchachas alegres, aquí empieza el mundo de hadas particular de Gross. Los jardines constituyen una transición entre el mundo creado por la naturaleza y el domesticado por el hombre. Dejan pasar la naturaleza, pero ya es un mundo ordenado por los hombres. Además poseen un valor simbólico, es suficiente pensar en el Edén o en los jardines prohibidos y secretos. Los paisajes urbanos representan al mismo tiempo nuestras calles conocidas e imaginarias, las plazas de nuestro pasado, las casas de nuestro presente y las diagonales de nuestro futuro. Estas láminas son como las fotografías superpuestas o la imagen reflejada en un escaparate, en la que aparece nuestro entorno civilizado, pero también la imagen de nosotros mismos e incluso de forma escondida también la del maestro. Los espacios más profundos e íntimos de los estudios se cubren en general por una sombra morada y en estos interiores el tiempo se para unos segundos. Las láminas sobre arte presentan junto a las tablas de los grandes antecesores diferentes tipos de artistas, desde comicastros hasta Miguel Ángel. Las láminas conmemorativas son muy importantes en la obra de Gross. Con éstas rinde homenaje a sus queridos, por ejemplo a su madre o a Béla Kondor y los grandes personajes de épocas anteriores como Jan van Eyck, Andersen y Bach. La elección de estas tres personas no es arbitraria. Van Eyck tuvo gran influencia pictórica en Gross. En el fondo de sus cuadros se puede descubrir aquel mundo de miniaturas de elaboración minuciosa que cubre en su totalidad los cuadros de Gross. Andersen nos guía al mundo de la fantasía y los grabados de Gross también son de carácter fantástico, pero nos hablan de una forma tan nítida y elevada como la música de Bach. Entre las composiciones clásicas la más conocida es Conversaciones sobre la amistad, que incluso por consecuencia de su tema se convierte en una de las obras más importantes de Gross. En todos sus trabajos, pero principalmente en sus paisajes, se mantiene fiel a la naturaleza. Últimamente colecciona minerales de diferentes colores que tienen influencia también en el colorido de sus grabados. El ars poetica de Gross es que existen tantos problemas, penas y horrores en el mundo que nos rodea que no se puede dejar que estos penetren también en el arte. Según él el arte es para enseñar lo bello y los valores humanos imperecederos, ayudándonos así a desahogarnos e incluso convirtiéndonos en personas mejores.
Exposiciones Individuales
• 1956: Sala A. Fényes (catálogo), Budapest • 1964: Sala Mednyánszky, Budapest • 1970: Sala Dürer, Budapest • 1974: Galería Helikon, Budapest • 1998: Escuela de Música, Dunakeszi, y también: Roma, Tokio, Amsterdam, Trieste, Helsinki, Bruselas, Bergen, Londres, Hamburgo, Colonia, Los Ángeles, Atenas y Viena.
Obras en espacios públicos
• Hotel Duna InterContinental (hoy Hotel Marriott), Budapest • Hotel Penta, Budapest.
Bibliografía
• KÖRNER, É.: Gross Arnold (estudio previo), Budapest, 1973 • Versek és képek (con los poemas de Anna Adamis), Budapest, 1979 • Gross Arnold emlékkönyv, Budapest, 1985 • SINÓROS SZABÓ, K.: Gross Arnold (estudio previo, redactor, selección de citas, Budapest, 1993).